20 may 2010

El rencor un veneno que nos mata lentamente!

El rencor se acumula en nuestro interior y se convierte en un lastre que conviene abandonar en un rincón. Mientras esté presente, no solo nos convierte en esclavos de nuestro pasado, sino que nos impide seguir satisfactoriamente con nuestra vida. Esto se debe a que la sensación viene motivada, en múltiples ocasiones, por pensamientos irracionales que generan, intensifican y mantienen un deseo de venganza que rara vez es saciado. Dicha irracionalidad destruye a la persona y le obstaculiza ver de forma clara la realidad de las cosas.

Desde luego, el rencor da paso a emociones, que se deben saber controlar si no queremos que estas nos pueden afectar psíquica y físicamente, debemos sorprendernos el cómo estamos actuando antes hechos que consideramos nos afectan, y que quizás nos han hecho daño, determinar el por qué de ello, en que fallamos para darle oportunidad al rencor a que se presente y de no saberlo enfrentar puede generar resultados no favorables. Es sabido que toda emoción negativa no sólo es perjudicial desde un punto de vista, precisamente, emocional, sino que también repercute en nuestro organismo, en nuestra salud física. Sobre esta conexión ha salido recientemente un artículo en la revista Women´s Health.

Cuando las personas tienen rencor o piensan en situaciones de venganza, tanto la presión arterial como el ritmo cardíaco se incrementan casi en el doble su actividad normal. Si uno alberga estos sentimientos con frecuencia, y produce estos estados insanos, con el tiempo, no sólo genera estrés sino que también puede desencadenar en algún daño cardiovascular.

Sin embargo, no todo es tan nefasto y como es de esperar, al provocar en uno mismo las emociones opuestas, se revierte ese estado en el organismo: si se piensa, por el contrario, y se imagina que se perdona, los ritmos vuelven a normalizarse.

Así que ya sabes no sólo no debes albergar sentimientos de ira por tu propio bienestar emocional -y espiritual- sino que también por tu salud física. Es decir, si das cabida a estas emociones negativas estarás enfermando tus dos corazones -el inmaterial y el físico-.

Definitivamente, no nos debemos dejar manejar por el rencor y dar paso a acciones que a lo largo nos perjudican. Es aconsejable salir de él cuando uno es expuesto a alguna injusticia.

El rencor es un veneno que nos mata lentamente. El resentimiento construye una coraza en nuestro corazón que lo hace impermeable a las emociones positivas. Ponerse en lugar del otro conducirá al perdón, nos liberara y nos abrirá a relaciones autenticas.

De ahí, que se comente, que es preciso comprender que no puede girar nuestro día en torno a ese rencor. A la larga, a quien le amarga la vida es a uno mismo. Borrar el rencor es más saludable para nosotros mismos.

En el próximo temas les daremos herramientas para liberarse de este veneno.

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